Ya lo decía Oscar Wilde "La mejor forma de vencer la tentación es caer en ella" y bueno... yo caí.
Eso de los bloggs se me hacía medio pretencioso y hasta "ñoño", pero finalmente fui presa de la pretención... y de la ñoñez. Y es que desde que el hombre era un poco más peludo y un poco más rupestre, la necesidad que tenía de comunicar y plasmar sus vivencias era insaciable, y ya fuera con rústicos trazos en una cueva, o bien con sofisticada literatura blogguera vía internet, este sigue siendo un hecho innegable.
Ahora, que si de tentaciones se trata, hay de tentaciones... a TENTACIONES, y por más estóico que sea, no hay ser humano que pueda librarlas todas. En mi caso, si he de decirlo, lo que más tentación me provoca es la carne... ya sea de res, cordero o cerdo. Así es, soy una carnivora confesa. No hay arrachera, bife, t-bone o costilla a la que pueda resistirme. En ocasiones me pregunto si el gen norteño que llevo en mis entrañas será el causante de tal debilidad. Afortunadamente no soy la única con este padecimiento.
Recuerdo un capítulo de los Simpson en el que Lisa decide volverse vegetariana y arruina la pantagruélica parrillada de Homero lanzando el hermoso y rozagante lechón que yacía dispuesto a ser devorado, en un viaje sideral sin retorno. En dicho episodio, les muestran a los pequeñines un video auspiciado por el Consejo de la Carne, en el que Troy Mc Lure invita al pequeño Timmy a presenciar la "graduación" de las reses en la "Universidad Bovina", ante la cual palidece. Tal acto evidentemente gore, no impide que el pequeñín devore a la postre un buen trozo de corte 100% americano, el cual le devuelve los globulos rojos a sus mejillas. El video remata con una bella frase: "Quien no sepa de la cadena alimenticia, es un cretino de primera".
Otro carnivoro notable (y maquiavélico) es el carnicero francés de la película Delicatessen, joya fílmica en la que Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro logran plasmar a la perfección, hasta donde puede llegar un individuo con tal de saciar su sed de fiambres. Como en toda buena historia, aquí también hay un nemesis, en este caso tal honor recae en Los Trogloditas, terroristas vegetarianos del inframundo, que intentan a toda costa detener al buen carnicero, tan sólo porque ceba a los inquilinos del edificio en el que se encuentra su establecimiento, para convertirlos en chateaubriand...
Ya dicen que la carne es débil... !hasta Rubén Darío le dedica unas líneas! Y si bien en su poema se refiere a carne de fémina, (que finalmente también es carne) la belleza de su prosa bien puede aplicarse a un buen corte de res.
Y ya en un plano más terrenal, es imposible no hacer memoria del evento más esperado del año para los "come carne" mexicanos, La Cata de Cortes y Vinos de México, que año con año reúne a medio millar de seguidores, quienes aún mantenemos la esperanza de que la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino y la Asociación Nacional de Vitivinicultores, se pongan de acuerdo en este 2008 para retomar tan magno evento que me atrevo a asegurar, muchos extrañamos.
Pero bueno, en lo que esperamos la consolidación del evento carnívoro del año, sugiero iniciar la Marcha de la Carne, que puede dar comienzo visitando algunos buenos lugares que beneran este producto tales como: Palominos, Puerto Madero, Cambalache, The Palm, Harvey´s, Loma Linda, The Butcher´s Club y ya de plano en una emergencia en la que el cuerpo pide a gritos una dosis de vitaminas del complejo B, el Arrachera House.
Por supuesto, las parrilladas caseras de fin de semana son una gran opción, sobretodo si se cuenta con un buen asador que funcione con carbón (si se consigue carbón de mezquite es aún mejor) tomando en cuenta que los cortes gruesos son los más adecuados para este tipo de banquetes, ya que conservan mejor sus jugos y con ello la concentración de sabor. Lo idóneo para estas ocasiones es olvidarse de las ensaladitas que normalmente uno mira con desconfianza, y por supuesto de las complejas marinadas. Lo de hoy según los expertos, son los cortes de muy buena calidad y buen tamaño, si acaso sazonados con un poco de sal y un toque de pimienta negra recién molida, o bien quebrada.
Por ahora esto es todo mis carnivoros colegas. Mi cuerpo demanda un poco de proteína antes de dormir, tal vez una bebida relajante, quizas un especiado, concentrado y humeante jugo de carne.
miércoles, 5 de marzo de 2008
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